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RESOLUCION DE CONFLICTOS NEGOCIACION EL PRIMER PASO PARA LA PAZ

* Sergio Salinas Cañas

La toma de la embajada de Japón por el MRTA ha generado múltiples hipótesis sobre las razones del grupo, que se encontraba en un período de defensa estratégica, para realizar una de las más espectaculares acciones registradas en los 16 años de guerra civil en el Perú. Una de estas hipótesis, apoyada por conocidos analistas políticos peruanos, apunta a que el MRTA pretende generar con esta acción el escenario propicio para iniciar negociaciones que le permitan al largo plazo convertirse en una fuerza política,al estilo de lo sucedido con el Farabundo Martí en El Salvador y el M-19 en Colombia.

Para desarrollar esta idea es útil analizar la conducta en los últimos años de grupos que han utilizado la violencia política como herramienta política para alcanzar sus objetivos y posteriormente han negociado. Algunos de los movimientos insurreccionales que perdieron la batalla política y militar en su enfrentamiento con gobiernos, principalmente dictaduras militares, se incorporaron, luego de un período de autocrítica y de internalización del contexto político internacional imperante, a la participación política sistémica. Por ejemplo, sobrevivientes del Ejército de Liberación Nacional (Héctor Béjar) y del FIR (Hugo Blanco) en Perú; miembros del MIR venezolano; en Argentina militantes montoneros y en Uruguay el Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros se incorporó al Frente Amplio. Una variable importante es que estos grupos negociaron desde una posición de debilidad.

Por otra parte están los grupos insurreccionales que en plenitud de sus acciones decidieron establecer bruscos cambios en sus estrategias para alcanzar el poder, aceptando negociaciones serias con los gobiernos a los que se oponían y aceptando la democracia como sistema realmente válido. Estos grupos, que podemos catalogar como negociadores, consideran como utópica la vía armada como método de acceso al poder y ven en la vía política la más viable para dar cumplimiento a sus aspiraciones programáticas. Entre estos grupos nos encontramos con el Farabundo Martí para la Liberación Nacional en El Salvador, la URNG en Guatemala y el M-19 en Colombia. Incluso el EZLN de México puede ser incluido en esta categoría ya que definió su estrategia en estos términos,ocupando la vía armada sólo tácticamente.

Entre las principales variables que han intervenido en el cambio de estrategia de estos gupos está: el colapso de los socialismos reales, la revalorización de la democracia como sistema político por la mayor parte de la izquierda en el mundo y una fuerte autocrítica por su alejamiento de las reivindicaciones y de las masas mismas que dijeron representar.

Esta última categoría es útil para analizar la acción del MRTA, ya que los grupos negociadores ya tenían un espacio en la opinión pública y una importante presencia política, al momento de iniciar las negocaciones, lo que les permitió actuar con el gobierno desde una posición de fortaleza. En cambio, las guerrillas de los 70 llegaron a la mesa de negociaciones ya derrotada y sin apoyo de masas. El MRTA pese a los duros golpes recibidos sufridos en los últimos años se ha logrado mantener vigente y con apoyo en sectores de la izquierda peruana.

En general los grupos negociadores han tratado de iniciar el proceso desde una acción de fuerza, ya sea con una ofensiva militar o propagandística (como el ELN y las FARC en Colombia), y logrando la mediación de alguna instancia ajena a los beligerantes, ya sea una comisión internacional o una institución legitimada, como la iglesia católica, un organismo internacional, un grupo de juristas o instituciones vinculadas a la investigación por la paz.

El tema de la negociación aparece como la opción más viable y a la vez la que permite a las sociedades iniciar los primeros pasos para cambiar desde una cultura del enfrentamiento y la violencia a una cultura de la paz. Es tarea de los gobiernos dejar la política contingente, que sólo otorga beneficios cortoplacistas, y enfrentar el tema de la negociación con los grupos guerrilleros desde una perspectiva de Estado. Los primeros pasos de este escenario, muchas veces anónimos y rara vez considerado por los analistas,hay que buscarlos en la identificación de situaciones de cooperación por parte de los beligerantes, por ejemplo lograr el respeto del Derecho Internacional Humanitario (Ginebra) o el Derecho de La Haya (acuerdos, armisticios). Esta acción es el primer paso para rehumanizar a los actores en conflicto y comenzar a consolidar una cultura antibelicista, que al irse legitimando en la sociedad, otorgará a la sociedad civil la fuerza para entrar como tercera parte en conflictos internos violentos.

*Periodista, Magister en Ciencia Política.


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