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PROGRAMA DE NEGOCIACIÓN

PROGRAMA DE POSTGRADO

EN ESTUDIOS INTERNACIONALES

Area de Investigación y Estudios de Conflictos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"ESTRATEGIAS POLITICAS

DE RESOLUCION DE CONFLICTO

GOBIERNO - OPOSICION EN CHILE

ENTRE 1980 Y 1989".

 

 

 

 

 

 

 

 

ROLANDO GARRIDO QUIROZ

Invierno, 1993

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INTRODUCCION

El objetivo de este trabajo de investigación es analizar el proceso político que vivió Chile en la década del 80, tomando los hechos que marcaron, más claramente, el despliegue de estrategias tendientes a superar el conflicto mayor entre la existencia de un régimen autoritario y el desafío de transitar a la democracia. Para tal ejercicio, utilizaremos proposiciones teóricas sobre resolución de conflictos pertinentes y que otorgan cierta comparabilidad a los procesos de re-democratización .

El curso o dirección que toman en Chile los acontecimientos políticos, en un cuadro complejo de reestablecimiento del sistema democrático, debe explicarse, en gran medida, por la asimilación o aprendizaje que los actores políticos hacen de sus propias estrategias políticas.

En el período que va de 1980 hasta 1989 los diversos actores que componían las fuerzas de gobierno y oposición tuvieron que moverse fundamentalmente en un escenario tenso. A partir de la promulgación de la Constitución de 1980, por parte del régimen militar, las fuerzas de oposición se vieron enfrentadas a una situación de perpetuación en el poder del gobierno militar, que cambiaba la lógica y esencia de los soportes de legitimación política de éste.

Ante este nuevo escenario político surge en las fuerzas opositoras un viraje en la manera de plantearse la lucha en contra del régimen militar. El sólo reclamo por la restitución del sistema democrático quebrantado, no resultó suficiente para auspiciar un replanteamiento en las FFAA respecto de los caminos que efectivamente conducirían a "la democracia".

Cabe señalar, que sobre el particular objetivo de alcanzar la democracia (en el que discursivamente estaban comprometidos todos los actores), radica el levantamiento de estrategias políticas para enfrentar el trance histórico.

El carácter estratégico de perpetuación, via Constitición política, provoca la emergencia de una conducta opositora más sólida, en orden a asumir también estratégicamente, el derrocamiento del régimen de Pinochet.

 

 

 

 

En este estudio, interesa indagar en los enfoques estratégicos, tanto de gobernantes como opositores para "consolidar lo obtenido" o "reconquistar lo perdido" respectivamente. Además, importa observar en los actores políticos más trascendentes, los efectos de un aprendizaje del conflicto político en Chile (proyección en el tiempo de métodos y objetivos políticos) que harán prevalecer luego, en el proceso de transición, una determinada forma de "hacer política" y de enfrentar ese desafío común de asegurar la democracia.

 

 

PROPOSICIONES TEORICAS PARA LA RESOLUCION DEL CONFLICTO DICTADURA-DEMOCRACIA EN CHILE

En lo que ha sido el desarrollo de la teoría del conflicto y de los distintos enfoques para la resolución de los conflictos, aparece como un aporte muy interesante el estudio elaborado por Peter Wallensteen, quien sugiere un marco teórico para poder avanzar fructíferamente en la superación de los conflictos.

Wallensteen plantea que el conflicto es una situación social en la cual un mínimo de dos partes pugnan al mismo tiempo por obtener el mismo conjunto de recursos escasos.

Así planteado, en la presente investigación, analizaremos el conflicto dictadura-democracia en Chile como un fenómeno social que involucra una condición necesaria: LA ESCASEZ.

Nos referimos con ello, a la conducción del aparato estatal, y en suma, a la dirección de los destinos de la nación.

 

Este recurso escaso conduce a un conflicto manifiesto si se dan tres requisitos adicionales :

-la presencia de actores

-la existencia de ciertas salidas (soluciones) y

-la acción o conducta de los actores.

 

 

 

 

Un conflicto es tal, cuando existen actores organizados o entidades colectivas, que se encuentran dotadas de ciertas capacidades. En particular, abordaremos en este estudio las capacidades del gobierno militar y de las fuerzas opositoras.

También es necesario que haya por lo menos una "solución". Esta solución no siempre es percibida por las partes. En razón de ello, se revisarán los hitos más importantes que movilizaron a los actores políticos hacia una salida.

Por último se verificará la existencia de acciones, osea, el comportamiento consciente de las partes a fin de conseguir sus objetivos. En el despliegue de estrategias políticas se explican las percepciones de los antagonistas, en tanto emergen éstas como mutuamente contructivas, o son consideradas por el otro como hostiles y destructivas.

Sobre este análisis se codifican los actos del régimen militar y de las fuerzas opositoras.

Los aportes teóricos para el establecimiento de relaciones pacíficas tienen un enfoque hacia cinco diferentes problemas, como veremos en el siguiente cuadro :

 

 

Conceptos Básicos de la Teoría del Conflicto.

1. FORMACION DEL CONFLICTO ------------------ 2.INCOMPATIBILIDAD

DESTRUCTIVO

3. COMPORTAMIENTO

CONSTRUCTIVO

5. FORMACION DE LA PAZ ------------------------- 4. COMPATIBILIDAD

_____________________________________________________________

* Fuente : WALLENSTEEN, P. "Peace Research : Achievement and Challenges" 1988.

 

 

 

 

 

1. FORMACION DEL CONFLICTO : conduce al análisis de las contradicciones propias a la estructura socio-política : el proceso de organización de los actores, la influencia de los actores, las posiciones de dominio y subordinación, las capacidades para enfrentar el conflicto y su preparación para la acción.

2. LAS INCOMPATIBILIDADES : más allá de los objetivos que las mismas partes se proponen, desde una perspectiva formal de actitudes y declaraciones de los antagonistas, el problema de la incompatibilidad, exije también un análisis de la historia de las partes y, en particular, del destino que han tenido las distintas propuestas para resolver el conflicto. Así se puede determinar, efectívamente, cuáles son las incompatibilidades reales que difieren de los meros pronunciamientos propagandísticos.

3. EL COMPORTAMIENTO : éste tiene que examinarse en términos de transferencia positiva o negativa de "valores" entre las partes. Podemos apreciar en tal sentido, que las acciones negativas, como la conducta hostil y destructiva, induce o mantiene el conflicto. Las acciones de carácter positivo, la conducta amistosa y constructiva, tienen la posibilidad de reducir el conflicto y conduce a la paz.

4. LAS COMPATIBILIDADES : en el análisis de objetivos compatibles entre los antagonistas, se advierte que se ha elaborado muy poco al respecto. Sin embargo, los procesos de negociación política constituyen una importante fuente de información, que a su vez, puede perspectivar análisis más completos al abordar la cuestión de los consensos en el período de transición.

5. FORMACION DE LA PAZ : Cuando existe un pleno reconocimiento de las partes en conflicto, ellas, como depositarias de las voluntad de sus representados, pueden dar estabilidad a los procesos políticos, afianzando relaciones pacíficas por sobre los intereses de grupo y a su vez, legitiman un consenso sobre las reglas del juego del sistema que son capaces de generar.

Ultimamente se ha puesto énfasis en relacionar, con mayor fuerza, los objetivos de la paz con el impulso a los procesos de desarrollo en todas las sociedades.

 

 

Explicadas ya, ciertas concepciones teóricas sobre el conflicto, pasaremos a describir las estrategias políticas que se hicieron presente en Chile para resolver el conflicto dictadura-democracia.

 

 

ESTRATEGIAS POLITICAS EN CHILE

Existen distintas estrategias para analizar la resolución de los conflictos. Reiteramos que no nos centraremos mayormente en el análisis de cada una de las estrategias de los actores políticos, sino que, nos planteamos dar cuenta, en forma sintética, de los enfoques más relevante para entender el tratamiento y superación de situaciones conflictivas que formularon las fuerzas políticas entre 1980 y 1989.

 

 

- ENFOQUE BASADO EN LA COMPATIBILIDAD : significa mover el sistema entero de actores, salidas y acciones, alejándolo del enfoque de la incompatibilidad y llevándolo a uno basado en la compatibilidad.

Un primer punto en el análisis se refiere al carácter del régimen militar, para poder así, entender la lógica del itinerario pre-establecido en la Constitución de 1980, que como bien señala Francisco Orrego Vicuña, en teoría marcó el inicio de la transición, determinado por el propio gobierno militar a partir del llamado "Plan de Chacarillas", que tras varias alternativas fue plasmado en la nueva Constitución, bajo un ambiente de gran triunfalismo.

Por su parte, Manuel Antonio Garretón, caracteriza al régimen militar según: a) su grado de personalización en la cual se establece una doble legitimación interna: jerárquico-institucional y político-estatal. b) su capacidad transformadora de la sociedad (proyecto de las 7 modernizaciones) y c) su proyecto de institucionalización política, que consagraba el paso de un régimen militar a un "régimen autoritario" a partir de 1989.

Los tres rasgos mencionados permitieron superar la crisis económica del 81-82 y explican, en gran medida, el retardo de la transición chilena en relación a otros países del cono sur.

 

 

 

En el mismo sentido, Luis Maira argumenta que estos "factores de correción", fueron oportunamente establecidos por Pinochet, y mostraron toda su importancia cuando vinieron los tiempos difíciles, a contar desde el inicio de las protestas nacionales, iniciadas en Mayo de 1983.

En esa época, autores como Eugenio Ortega, indican que el fenómeno de polarización, debiera generar un cambio sustancial, que resuelva la tensión entre un país económicamente en bancarrota, socialmente en efervecencia y en movilización.

En este marco, no abrir una salida, representaba para este autor, crear situaciones de conflicto de dificil solución.

En esta línea, se sostiene que el papel de la oposición política en los momentos de la crisis debiera considerar tres dimensiones complementarias : 1) Histórica : que realmente estimulara un aprendizaje del pasado. 2) Contingente : proponer y conducir un camino no-violento de solución (comienza a hablarse de ruptura pactada) 3) Proyecto de Futuro : concebir un proyecto democrático que traspase la crisis y comprometa a todas las fuerzas democráticas.

Estas premisas cobran fuerza en ese período y se generan las condiciones de una "apertura política", en donde le asiste un gran rol simbólico a la Iglesia Católica como tercera parte, interesada en la reconciliación nacional.

El diálogo político de 1983 significó sentar un principio de posible solución mediante los esfuerzos coordinados entre la oposición y el gobierno militar. Más tarde estos esfuerzos buscaron canalizarse bajo el auspicio del Acuerdo Nacional como mecanismo legítimo para superar las incompatibilidades y llegar al restablecimiento de la democracia.

Cabe distinguir que las incompatibilidades permanecen pero se alteran las visiones a fin de reducir el énfasis en el conflicto. Como estrategia de distracción de intereses, implica hacer sobresalir los múltiples intereses comunes que existen entre los antagonistas.

Propuestas de este tipo no niegan la existencia del conflicto entre las partes, pero se trata en definitiva, de hacer que las incompatibilidades se retiren lo suficiente hacia la parte de atrás para que el conflicto deje de ser sobresaliente.

 

- REDUCCION DE LA ACCION DESTRUCTIVA: tiene que ver con la disminución de la violencia o del componente armado de una disputa, introduciendo a terceras partes, por ejemplo fuerzas de que propician el entendimiento político por sobre el enfrentamiento (en lo interno la Iglesia Católica y en lo internacional países y organismos internacionales que abogan por una vuelta a la democracia en Chile), construyendo canales de comunicación entre los antagonistas.

También se va generando un clima para aislar a los sectores que propician la violencia como método de lucha política y la expresión del terrorismo de estado como interviniente en la situación política.

Luego de un período de reflujo de la movilización social, se corrobora una división de la oposición, distinguiendo una oposición política y negociadora (representada por la Alianza Democrática) y otra oposición radicalizada (integrada por las fuerzas de izquierda que lideraba el Partido Comunista). Se intensifican ambas estrategias en el período del Acuerdo Nacional (AN) y de la Asamblea de la Civilidad (AC).

En el período 80-86 podemos distinguir en la oposición política algunos elementos comunes en la estrategia de derrocar a la dictadura. Más allá de reconocer que tácticamente actuaban distinto y se consideraban dos bloques opositores diferenciados en su composición, existía, en términos generales un denominador común que era la "movilización social" en contra del régimen de Pinochet.

La "Movilización Social" como estrategia opositora recibía distintas denominaciones: la DC prefería hablar de "desobediencia cívil", los socialistas planteaban su discurso en razón de un "levantamiento democrático" y el PC encauzaba un mayor grado de rupturismo en la formulación de su Política de Rebelión Popular, conducente a una "sublevación nacional".

Esta política conjunta que se aprecia más en las bases que en las cúpulas partidarias, tuvo su última expresión al considerar abierta o reservamente el año 86 como el "año decisivo".

 

 

 

 

A mediados de 1986 el cuadro político cambia producto del hallazgo de arsenales y del frustrado atentado a Pinochet perpetrado por el Frente Patriótico Manuel Rodriguez, FPMR. Ambos acontecimeintos estaban vinculados a la política militarizada que arrastraba el PC desde 1980, con la proclamación de "todas las formas de lucha".

Estos hechos, en gran medida, marcan el término de una política conjunta de la oposición respecto de la movilización social y plantea un giro estratégico absoluto en el sector de la oposición inserta en la Alianza Democrática. Se desestima la movilización social ascendente como un camino inconducente y contradictorio con el objetivo de alcanzar la democracia.

Los desafíos para la oposición negociadora se centrarán a partir de los hitos anteriormente señalados, en la lucha político-electoral.

En esta categoría de acción es factible incluir los intentos por cambiar la percepción que las partes tienen del conflicto por medio de la "educación", de consideraciones normativas o de acciones no violentas.

Los parámetros de organización en este nuevo ciclo se rediseñan en consideración de una gran campaña de educación cívico-política, que va desde la creación del Comité por Elecciones Libres, pasando por el Comando por el NO, y culminando dicho proceso en su expresión política con la formación de la Concertación de Partidos por la Democracia.

En esta estrategia de aceptación del itinerario constitucional y de negociación las partes y sus incompatibilidades se dejan intactas, pero el conflicto se traslada de un nivel de acción de violencia política a uno de no violencia.

Las dos estrategias antes señaladas tienen el mismo problema. Según Wallensteen, ambas pueden ampliar el teatro del conflicto. Pero en la experiencia chilena, atenuó los niveles de enfrentamiento y resultó efectiva para los propósitos de transitar a la democracia.

Sin embargo, en otros procesos políticos, no son pocos los casos en los que, introduciendo nuevas alternativas al interior del conflicto con la esperanza de desviar la atención se ha generado lo contrario; la agudización de la atención y el descubrimiento de "nuevas áreas de conflicto". Algunos políticos y analistas advierten que existió la posibilidad de que el conflcito en Chile se agudizará si es que se imponía el fraude electoral.

 

 

 

- TRASCENDER LAS INCOMPATIBILIDADES : la resolución de conflictos puede ser dirigida a trascender las incompatibilidades en relación a como éstas son percibidas por las partes. Aquí la "resolución" significa que las partes prefieren encontrar una solución a la incompatibilidad básica de una manera tal que los antagonistas expresan su satisfacción con la salida encontrada.

Como lo señalamos anteriormente, este fenómeno tiene que ver con la aceptación por parte de la oposición moderada del itinerario impuesto por el régimen militar para derrotarlo en su propia estrategia de solución del conflicto . Las salidas ofrecidas por las partes, en este escenario eran Democracia autoritaria o Democracia sin apellidos. La disputa tendió a zanjarse con el plebiscito de 1988.

El producto de este dilema se resolvió finalmente negociando el escenario político futuro. Por esta razón la reconquista de la democracia hace referirse a ella como "Democracia Pactada". Esta estrategia institucional no implica necesariamente que se intente desviar la atención o reducir el nivel de acción.

En las tres estrategias descritas se puede producir una significativa interacción. En el conflicto dictadura-democracia se fueron incorporando distintos mecansimos que buscaron una correlación hacia el consenso. Apertura política en el 83, el Acuerdo Nacional en el 85, el plebiscito de 1988, las reformas constitucionales de Julio de 1989 y finalmente las elecciones presidenciales y parlamentarias del mismo año.

Frecuentemente es considerado el primer paso como indicador importante hacia el arreglo de una incompatibilidad y por consiguiente puede ser parte de una estrategia integral dirigida a la resolución del conflicto.

En otro plano, se visualiza la interacción de estrategias cuando se encuentran áreas de mutuo interés, que amplían el área de acción, invitando a un cambio de actitud entre las partes (la aceptación del itinerario constitucional).

 

 

 

 

La derrota política del régimen, según Garretón, llevó a un triple movimiento: a) de retiro gradual de las FFAA del poder político, pero b) también de intensificación de la consolidación de enclaves autoritarios (las llamadas "leyes de amarre") para el futuro régimen democrático, manteniendo su poder de presión corporativa y su influencia política, y c) una cierta descomposición de su bloque civil de apoyo.

El equilibrio político al interior de una de las partes, cuando se introducen nuevos intereses, puede también cambiar dando mayor maniobrabilidad a aquellas sectores que ponen el énfasis en los intereses mutuos.

Esto ha sido una constante entre la Concertación por la Democracia y fuerzas de apoyo del régimen militar que han auspiciado una interacción política importante en la serie de negociaciones tendientes a propiciar un tránsito pacífico a la democracia y que en el proceso mismo de transición se denominó la Democracia de los Acuerdos.

La política comparada nos puede señalar algunos procesos de transición de un sistema autoritario a un sistema democrático, en donde se privilegia a los sectores que susciten mayor consenso (intereses compartidos) por sobre de los sectores más radicalizados.

Descrita esta estrategia, avanzaremos en los medios fundamentales para trascender las incompatibilidades. Esto involucra la disolución de las formaciones conflictivas existentes y su transformación en formaciones pacíficas.

 

 

 

MEDIOS PARA TRASCENDER LAS INCOMPATIBILIDADES

Lo central en este análisis radica en :

- la relación entre los actores, en cuanto éstos existen,

- son reconocidos o valorados y,

- el carácter de su formación en una situación conflictiva.

 

 

 

 

 

EXISTENCIA DE LAS PARTES : se asegura que las partes tienen como valor supremo el posibilitar su propia supervivencia como tales. Desde esta perspectiva, los intentos de solucionar conflictos por medio de la eliminación de las partes ha significado la prosecusión del conflicto y no la busqueda de la paz. Mucho se ha escrito ya, sobre el efecto de la represión a los partidos políticos de oposición.

En un conflicto se puede apreciar que son pocos las organizaciones políticas que aparecen dispuestas a abandonar su poder recibiendo a cambio algo que no signifique un incremento de su propia posición, a menos que se establezca un proceso ordenado que proporcione alguna oportunidad para recuperar su influencia.

Una fecha clave para entender las estrategias políticas en el conflicto dictadura-democracia es el año de 1986. En ella se ponen en juego la factibilidad de las estrategias adoptadas y el poder de convocatoria que éstas tienen. Los partidos políticos y las organizaciones sociales también hacen los esfuerzos necesarios para afirmar su presencia en el cuadro político.

Las estretegias presentes en el período son, como se indicó con anterioridad, el Acuerdo Nacional (AN) y la Asamblea de la Civilidad (AC). Se reconocen diferencias sustanciales entre el AN y la AC. La declinación de las protestas, pero más que eso, su previo aislamiento y localización como una manifestación casi exclusiva de los pobladores y en cierta medida del movimiento estudiantil, va formando un cuadro de desarticulación entre lo político y lo social.

En el caso de las divergencias entre el AN y la AC, ello se hace patente, como señala Alvayay, como si ambas no fueran fenómenos complementarios o integrados por casi los mismos actores políticos y sociales.

Se puede argumentar que se trataba precisamente de aglutinar organizaciones de origen político en un caso y sociales en el segundo. Pero difícilmente se podrá desconocer que la AC (1986) surge en el tiempo para revitalizar el AN (1985) y que si se toman en cuenta las diferencias mencionadas ambos documentos derechamente se contradicen.

 

 

 

Las diferencias entre el AN y la AC radican en que uno es un acuerdo de transición y de gobernabilidad, estrictamente basado sobre principios éticos, mientras que la segunda es una propuesta restauradora (Demanda de Chile) en que se anulan casi todas las medidad fundamentales tomadas por el gobierno militar.

En cuanto al espacio estratégico, podemos decir que en el Acuerdo participaba la derecha pero no el PC, mientras que en la Asamblea participaba el PC pero la derecha se excluye.

En 1986 se produjo un desmantelamiento, por parte del régimen de los objetivos políticos que sustentaban las estrategias de cambio de la situación política. Se cancela, después del atentado a Pinochet un camino ascendente de movilización y los adherentes al Acuerdo Nacional dan un viraje estratégico.

Algunas causas del viraje estratégico en la forma de enfrentar al régimen militar, lo podemos preveer en el rumbo que asume la política de la izquierda.

Se reconoce una bifurcación orgánica, que ha ido evolucionando, según Osvaldo Puccio, hacia posiciones paralelas y en opciones ideológicas diversas, cuando no competitivas.

El problema de esta bifurcación no surge única y exclusivamente de una posición con acento nuevo por parte del PC, sino también, porque sectores proveniente de la izquierda procuran romper el eje matriz constitutivo de ésta en pos de superar los llamados "tres tercios" de la política en Chile y constituir una fuerza del centro y progresista que separe clara y definitivamente aguas de las alternativas extremas o radicales de la política chilena.

En los primeros años de la década del 80 se comienzan a decantar las nuevas formulaciones políticas de la izquierda en razón de dos sentidos de renovación absolutamente opuestos. La "renovación" comunista se consagra en la política de rebelión popular, que incorpora el componente militar a su tradicional política de alianzas e inserción social.

 

 

 

 

En tanto que la "renovación" socialista encuentra su norte en una política dirigida a un acercamiento con el centro político para generar un gran bloque o mayoría por los cambios.

La renovación de este último sector fue coincidente con las reformulaciones políticas de los democratacristianos en función de abandonar las tesis del camino propio. La constitución de la Alianza Democrática y posteriormente de la Concertación por la Democracia fueron frutos de estas coincidencias en las estrategias políticas.

Autores como Carlos Huneeus, argumentan que entre las causas más importantes por la pérdida de la democracia en Chile, figura la responsabilidad atribuida a las élites políticas por su excesivo ideologismo en el discurso y en la acción política. Esto dificultó grandemente encontrar caminos que resolvieran los conflictos.

En las conductas de la oposición moderada, se expresa un aprendizaje por las lecciones del pasado, en cuanto a no manifestar los conflictos a nivel ideológicos y a tener una voluntad de negociación y compromiso.

Como consecuencias o productos de la trayectoria de la oposición política, Manuel Antonio Garretón identifica tres mutaciones fundamentales :

- se pasa de modelos inserruccionales a movimientos políticos en torno a fórmulas institucionales de transición que se insertan en el marco institucional dictatorial para cambiarlo.

- se pasa de modelos centrados en cuestiones ideológicas a multipartidarias en torno a fórmulas prágmaticas de cambio.

- se pasa de movimientos expresivos o corporativos reivindicacionistas a movimientos propiamente políticos.

 

Esta trayectoria opositora da cuenta de formulaciones que encontraron eco en las vias planteadas para reencontrarse con la democracia. Sin embargo, aunque el impulso de estrategias se presenta como una opción racional por parte de los líderes y sus organizaciones, no son pocos los casos en que éstos equivocan sus cálculos, persistiendo en ellos la voluntad de existir como actor que conduzca el proceso político.

 

 

La política del PC, primero impulsada desde el MDP, y luego desde la Izquierda Unida persistió en su empeño de la movilización social, objetivo al cual ya habían renunciado la mayor parte de las fuerzas opositoras.

En ocasiones parececiera ser que la esencia de la política consiste en la búsqueda de la supervivencia organizativa, pasando a segundo plano otros propósitos de mayor amplitud o que plantean orientaciones más constructivas en lo político.

 

RECONOCIMIENTO DE LOS ACTORES : las partes luchan por la obtención de reconocimiento y preferentemente en igualdad de condiciones. Los partidos políticos de oposición buscaron reconocimiento a su causa antidictatorial en el territorio nacional, introduciendo su liderazgo y la presencia de sus estrategias en las organizaciones sociales y principalmente en los medios de comunicación de masas.

Internacionalmente se preocuparon de promover denuncias en contra del gobierno, fundamentalmente sobre violaciones a los derechos humanos en los organismos internacionales, países democráticos y en la comunidad internacional en general. El objetivo de dicho activismo político tuvo sus frutos en hacer más simétrico el conflicto entre gobierno y oposición.

Es sobre el nivel de igualdad donde aparece la discusión respecto de la dependencia o subordinación (asimetría) en la estrategia oficialista. En tal sentido se identifica una ausencia de voluntad de una parte dominante para escuchar, apreciar, incorporar o tratar con las preocupaciones o intereses de una parte subordinada (los opositores) o subalterna (los sectores blandos que adherían al gobierno militar).

En una fase primaria del Gobierno militar se puede comprender esta problemática debido a la incipiente organización de la oposición. La parte subordinada (dominada) tiene que protagonizar un conflicto para ser aceptado como parte y ser escuchado como tal. El ciclo de protestas iniciadas en 1983 generó un cambio de percepciones reales del gobierno respecto del potencial de una corriente opositora consistente.

 

 

 

 

En un primer momento, las reinvindicaciones de vastos sectores de la población, encabezadas por las fuerzas más organizadas optan por una serie de protestas callejeras para poner al centro la cuestión del la crisis económica y la falta de libertad y democracia. Después del giro estratégico de la oposición negociadora, en pleno camino político-electoral, el régimen tuvo que hacer frente a una gran conciencia y organización cívica, que vislumbraba un triunfo en donde el gobierno militar era más débil: el juego político-electoral histórico de los partidos políticos.

El "underdog" o parte subordinada no agota el conflicto en lo coyuntural de la crisis económica de los primeros años de la década del 80 . Con la obtención del reconocimiento, expone su problemática histórico-social no tan sólo ante el "topdog" o parte dominante (que es de esperar habrá de resistirse), sino que se expresa para legitimarse ante toda la sociedad.

Pasa a cuestionarse sistemáticamente el carácter ilegítimo del régimen militar, encubierto en la Constitución de 1980 y se enarbola el discurso de "la tradición democrática y republicana de Chile" contraria al oscuro episodio del régimen militar.

Wallensteen sugiere que una rápida mirada a la historia moderna admite que muchos de los Estados existentes que han recuperado la democracia, se han involucrado en estas luchas por el reconocimiento, viéndose a si mismas como entidades que se levantan en contra de posiciones de subordinación.

En tiempos pasados se vivieron estos fenómenos con la independencia de los países latinoamericanos en contra de la corona española. Casos más recientes lo encontramos en organizaciones como la OLP, que a través de la "Intifada" ha conseguido reconocimiento como actores de un conflicto.

Advertimos que en estos procesos también se ha dado lo inverso. Muchas partes contendientes no han logrado éxito a pesar de los enormes sacrificios tanto en duración como en resistencia para superar las asimetrías de los conflictos.

Los antagonistas no sólo se distinguen de otros en razón de sus luchas, sino debido al hecho, que por su medio se obtiene reconocimiento y aceptación.

 

 

 

 

 

Dada esta condición, Wallensteen sostiene que las formaciones conflictivas pueden disolverse por medio del reconocimiento y los cambios reales que tal reconocimiento implica a fin de terminar con los enfrentamientos, o incluso el reconocimiento puede tener la utilidad de lograr evitar que tales enfrentamientos comiencen.

Recordemos que en la estrategia político-electoral de la oposición, los partidos políticos asumieron su inscripción como partidos legales y la ciudadanía crecientemente comenzó a participar de las contiendas electorales fijadas en el itinerario del régimen militar. El reconocimiento hacia una oposición fuerte era de hecho y de derecho.

Según lo descrito, la teoría aporta elementos válidos para comprender positivamente la existencia y la legitimación de las partes en un conflicto.

 

 

FORMACION DE LOS ACTORES : en reiteradas ocasiones se ha mencionado que las partes son portadoras del conflicto social. La sola formación del gobierno militar después del golpe de Estado, significó una profunda división entre los chilenos que en el transcurso de proceso político fueron proclamando el conflicto mayor de la sociedad chilena : vivir bajo una dictadura militar o reconquistar la democracia quebrantada.

El régimen militar, en su primera etapa adquiere la forma de una junta de gobierno con los representantes de los altos mandos militares y de carabineros, pero con el tiempo se va a legitimar la supremacia del Comandante en Jefe del Ejercito por sobre los demás jefes de las ramas de las FFAA.

La personalización del poder, derivó en un Ejecutivo fuerte y omnipresente en todas las desiciones políticas y en la conformación de un Legislativo sui generis, que tomaba el nombre del país para encauzar las transformaciones impulsadas por un régimen cuya pretensión era ser refundacional.

 

 

 

 

 

 

 

Esta personalización del poder provocó un efecto negativo en las intensiones de perpetuación, toda vez, que tanto nacional como internacionalmente se hizo más fácil situar la consigna opositora, transformándose ésta en el objetivo inapelable de derrocar a la dictadura de Pinochet.

Las fuerzas de apoyo al régimen militar incluía a grupos neoliberales, gestadores de las modernizaciones que le cambiaron la cara a este régimen militar a la hora de compararlo con otros autoritarismos, que no exhibían rasgos de eficiencia.

El apoyo propiamente político, provenía de sectores tradicionales de la derecha y una representación minoritaria de nacionalistas. Pero el dato más importantes, surge en la década de los 80, cuando comienza adquirir presencia una incipiente formulación poco estructurada pero renovada de la derecha (fue parte en 1985 del Acuerdo Nacional), y que manifiesta su interés por encontrar una salida política al conflicto dictadura-democracia.

Esta derecha proclive al re-encuentro con la democracia pasará a ser posteriormente, un artífice del tránsito pacífico hacia un sistema democrático. Hoy en dia, ese sector está representado, en un porcentaje significativo, en Renovación Nacional.

Las fuerzas opositoras, pasados los momentos más duros de la represión a los partidos políticos, fueron léntamente estructurándose como grupos políticos, en todo el proceso de re-organización de las fuerzas sociales. Participaron activamente en la re-democratización de espacios organizacionales como sindicatos, federaciones estudiantiles, colegios profesionales y otros sectores sociales vetados por el régimen militar.

Este activismo, en primera instancia, sirvió como paraguas ante la escasa oportunidad de expresión pública de los actores políticos. En una segunda fase de vinculación político-social, las fuerzas estructuradas de la oposición como la Alianza Democrática y el MDP irradiaban o proyectaban sus propias fuerzas para hacer más sólidas sus posibilidades de conducir el proceso político.

 

 

 

 

Otro fenómeno político, que determinó el carácter de la formación de los sectores de oposición, fue su identificación con determinadas causas y procesos políticos que habían encontrado la fórmula para salir de regímenes autoritarios. La oposición negociadora tuvo una gran identificación con el proceso español. Mientras que el sector de oposición claramente rupturista, abrazó la causa de Nicaragua.

Como es sabido, el resultado del proceso político, condujo a un enfrentamiento entre el gobierno y la oposición en el terreno electoral. Se impuso mayoritariamente el NO por sobre el proyecto de perpetuación del gobierno militar. La oposición unida en un NO que incorporaba distintos matices, demostró captar el espíritu de cambio de la sociedad chilena .

Este fenómeno se vio ratificado en las elecciones presidenciales y parlamentarias, en donde las fuerzas triunfadoras en el plebiscito, superaron las trabas que imponía el sistema electoral concebido en la institucionalidad del régimen militar.

Sin lugar a dudas, todo el proceso vivido en la década del 80 cambió el carácter de la formación de los actores políticos en el conflicto dictadura-democracia, al triunfar la segunda posibilidad para Chile. Los desafíos de desarrollar la democracia, incorporará segúramente nuevos actores, temas y estrategias.

A la luz de este estudio, podemos argumentar, que la mera formación de una parte, supone el inicio de un conflicto y, sugiere además, que la potencialidad de toda sociedad para formar nuevos actores y nuevos conflictos debe estar permanentemente en la agenda de la investigación en materia de Resolución de Conflictos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONCLUSIONES

 

El desafío de asumir los destinos de un país tiene correspondencia, en el caso chileno, con los métodos y objetivos que los actores logran hacer prevalecer en su práctica política. En este estudio pudimos apreciar, que el comportamiento de las principales fuerzas políticas estaba motivada por la voluntad de encontrar salidas a una situación de conflicto, y resultaron ser más efectivos aquellos sectores que buscaron una correlación hacia el consenso, pero no el consenso de sus particulares intereses políticos sino aquel que mejor recogia las lecciones del quebrantamiento de la democracia.

Se podría señalar que existen actores políticos que manifiestan una tendencia a extrapolar sus intereses a los intereses de toda la sociedad, sin un previo análisis de las situaciones objetivas que se presentan en una situación conflictiva. En esta categoría de actores encontramos al gobierno militar y a los sectores de la oposición radicalizada.

Aquellos sectores que comprendieron que en una realidad polarizada había que generar instrumentos de acercamiento entre las partes y no exacerbar la crisis, recibieron y siguen recibiendo un respaldo mayoritario a los objetivos políticos que se plantean.

El proceso político estudiado, nos demuestra que toda estrategia conducente a resolver el conflicto dictadura-democracia, si no es capaz de incorporar o legitimar al otro en un esquema de superación del conflicto, solo encontrará fórmulas impositivas, que cuando se enfrentan al veredicto de la sociedad caen por su propio peso.

Se pueden vislumbrar dos tipos de estrategias políticas en situaciones de conflicto : una consensual y otra impositiva.

La estrategia consensual tuvo la importancia de replantear los patrones de relación política. Antes de 1973 eran inimaginables el tipo de vínculos políticos existentes actualmente.

 

 

 

Los resultados del proceso político nos indican que los clásicos tres tercios de la política chilena se desbalancearon por efecto de la política de alianzas entre el centro político y los sectores menos ideologizados.

Uno de los factores más relevantes de la estrategia impositiva, es que ella lleva a una forma de hacer política que descansa en un aprendizaje sistemático de exclusión del otro para alcanzar soluciones. En los actores políticos excluyentes se han proyectado, producto de un aprendizaje político determinado, métodos y objetivos que resituan los conflictos tan solo a nivel de incompatibilidades.

Acceder a niveles de compatibilidad en la política, significa desarrollar una cultura de legitimación de los antagonistas. El poder militar y las fuerzas más radicalizadas de la izquierda, resentidas por los resultados del conflicto dictadura-democracia, no lograrán reposicionarse, mientras eviten un re-examen de sus estrategias proyectadas en tiempos políticos de democracia.

Lo más probable es que sigan repitiendo un aprendizaje político que no encuentra manera de conectarse con uno de los fundamenetos básicos de la política, como lo es resolver situaciones conflictivas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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